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Embajada de EEUU en Cuba podría reducir personal tras veto oficial al combustible

Embajada de EEUU en La Habana
La Embajada de los Estados Unidos de América en La Habana es la misión diplomática de los Estados Unidos en la República de Cuba. (Captura de pantalla)

Las autoridades cubanas negaron a la Embajada de Estados Unidos en La Habana la autorización para importar combustible destinado a sus generadores eléctricos, una medida que amenaza la continuidad de sus operaciones en medio de la crisis energética que golpea al país con apagones prolongados. La decisión fue comunicada cuando el cargamento ya había llegado al puerto del Mariel.

La información fue publicada por The Washington Post, que citó cables diplomáticos sobre el caso. Según ese reporte, la negativa del gobierno cubano podría obligar a la misión estadounidense a reducir su personal a partir del próximo mes, debido a las dificultades para sostener funciones básicas en un entorno marcado por la falta de electricidad.

La sede diplomática había solicitado permiso para importar desde territorio estadounidense dos contenedores de combustible. El objetivo era mantener activos sus generadores, que se han vuelto imprescindibles durante el último año y medio por la frecuencia y duración de los cortes eléctricos registrados en La Habana y otras zonas del país.

De acuerdo con el diario estadounidense, el Ministerio de Relaciones Exteriores no rechazó de inmediato la petición, aunque la calificó de “audaz”. Sin embargo, cuando el cargamento arribó al Mariel, las autoridades cubanas comunicaron oficialmente que no autorizarían la importación, cerrando así la posibilidad de abastecimiento para la misión.

En una comunicación diplomática citada por el medio, la Cancillería cubana justificó su decisión alegando que la política de Washington está dirigida a causar “el mayor daño posible a la economía cubana, al bienestar del pueblo y a su nivel de vida”. Bajo esa lógica, el gobierno negó acceso al recurso solicitado.

La parte cubana también consideró “descarada” la intención de la Embajada de acceder a combustible en un momento en que ese recurso es escaso dentro del país. Según la argumentación oficial, la población cubana no dispone de ese suministro debido a las presiones impuestas por la administración del presidente Donald Trump.

Ante la falta de combustible, la representación diplomática ha tenido que activar medidas de contingencia para sostener su trabajo. Entre ellas, el personal se ha concentrado en viviendas compartidas, con el fin de optimizar recursos, mientras parte de las labores se ha trasladado al trabajo remoto.

No es la primera señal de deterioro operativo dentro de la misión. Ya se había informado que la Embajada funcionaba con una plantilla reducida y que el uso de generadores en algunas residencias estaba limitado a pocas horas al día. Para mantener servicios esenciales, también se incorporaron baterías, paneles solares y equipos de comunicación satelital.

El problema, además, no afecta solo a la representación de Estados Unidos. Otras sedes diplomáticas instaladas en La Habana también enfrentan dificultades para acceder a combustible, lo que ha obligado a varias de ellas a modificar horarios, recortar actividades presenciales y depender cada vez más del trabajo a distancia.

La agudización de la escasez energética podría impactar de forma directa el funcionamiento de la Embajada estadounidense, una oficina clave para trámites consulares y servicios muy demandados por los cubanos. Cualquier reducción de personal o de operaciones amenaza con aumentar retrasos en procesos ya afectados por limitaciones previas.

El episodio se suma a la tensión política entre Washington y La Habana. El tema del combustible aparece ahora vinculado no solo a la crisis interna cubana, sino también al pulso diplomático entre ambos gobiernos, en un momento en que la relación bilateral atraviesa una nueva fase de confrontación.

Según el contenido difundido, la administración Trump busca un cambio en Cuba y crecen las especulaciones sobre lo que podría ocurrir en las próximas semanas. Mientras el régimen insiste en que no negociará su sistema político ni entregará a sus dirigentes, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha afirmado que la isla necesita una nueva dirección.

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