
La joyería Lola Sahab Jewelry, conocida por sus piezas exclusivas y su trato personalizado, denunció haber sido víctima de una estafa superior a los 30.000 dólares mediante un esquema de fraude que combinó cargos impugnados, robo de identidad y comunicación engañosa con el personal del negocio.
La denuncia fue hecha pública por su propietaria, Yolanda Capote, conocida en redes sociales como Analogías de Lola. A través de un video, la empresaria explicó que todo comenzó con una transacción que aparentaba ser legítima y que, en un primer momento, no levantó sospechas dentro de la tienda.
Según su relato, la compra fue procesada de manera regular y la mercancía fue enviada y entregada. Sin embargo, poco después el pago fue revertido a través de un chargeback, un mecanismo bancario que permite devolver el dinero al comprador cuando este disputa un cargo realizado con tarjeta.
Lo que parecía un reclamo común terminó revelando una operación más amplia. Capote explicó que, a medida que avanzó la revisión del caso, se detectó la participación de varias personas, entre ellas una mujer, su esposo y otro supuesto comprador vinculados al fraude.
Los implicados mantuvieron una comunicación constante con el personal de la joyería por WhatsApp. Durante ese intercambio, enviaron identificaciones que parecían auténticas, lo que ayudó a sostener la apariencia de legalidad de la compra hasta que comenzaron a surgir elementos que apuntaban a una estafa.
La empresaria sostuvo que el grupo utilizó documentos falsos y maniobras coordinadas para completar la operación. Después, una vez recibido el producto, activó el reclamo bancario para recuperar el dinero, dejando al negocio sin los artículos vendidos y sin el pago correspondiente.
El chargeback es una herramienta legítima de protección al consumidor, pero también puede ser usada de forma fraudulenta. En este caso, según la versión ofrecida por Capote, los compradores habrían alegado falsamente que la transacción no fue autorizada o que no recibieron la mercancía.
Para un comerciante, ese proceso puede traducirse en pérdidas dobles. No solo desaparece el ingreso de la venta, sino también el producto ya entregado. Capote afirmó que, además, el banco y los procesadores de pago comenzaron a retirar fondos de las cuentas del negocio cuando la tienda fue señalada dentro de la disputa.
La dueña de Lola Sahab Jewelry dijo que no tuvo margen suficiente para defenderse antes de sufrir el impacto económico. Mientras tanto, la empresa debió asumir la pérdida del dinero y de la mercancía, al tiempo que inició contactos con la policía y otras autoridades para intentar identificar a los responsables.
El caso también llevó a la empresaria a alertar a otros pequeños negocios. En su mensaje, recomendó reforzar los protocolos de seguridad en las ventas, incorporar autenticación 3D y realizar verificaciones más rigurosas de identidad antes de procesar operaciones de alto valor.
Capote pidió a otros comerciantes no subestimar el riesgo del fraude digital y denunciar cualquier hecho similar. Su advertencia estuvo dirigida, sobre todo, a negocios que operan bajo relaciones de confianza con los clientes y que pueden quedar expuestos ante maniobras bien elaboradas.
Por ahora, la joyería continúa colaborando con las autoridades para seguir la pista de los involucrados. La empresaria admitió que el proceso puede ser largo y complejo, debido a que los responsables suelen ampararse en información falsa o difícil de rastrear, lo que complica la recuperación del dinero y de los productos.