
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que no revela planes específicos sobre la política de Washington hacia Cuba, pero expresó su expectativa de que dentro de un año el poder en La Habana ya no esté en manos de Miguel Díaz-Canel ni de la familia Castro.
Las declaraciones fueron ofrecidas en una entrevista con NBC, conducida por el periodista Tom Llamas, en la que el funcionario abordó el futuro político de la Isla y la estrategia estadounidense hacia el gobierno cubano.
Rubio señaló que la permanencia de la actual cúpula impediría cualquier avance significativo en el país. Cuando fue consultado sobre si en un año continuarían Díaz-Canel o dirigentes vinculados a la familia Castro en el poder, respondió que esperaba que no fuera así.
“Espero que no, porque si lo están, entonces Cuba probablemente no habrá progresado”, afirmó el secretario de Estado durante la entrevista.
El funcionario de origen cubano añadió que su objetivo es promover un cambio profundo en la Isla, al considerar que el pueblo cubano merece mejores condiciones de vida y mayores oportunidades económicas.
Sin embargo, evitó detallar si existe un plan concreto de Estados Unidos para acelerar un cambio político en Cuba. “No te diría exactamente cuál es nuestro plan, porque no quiero que ellos sepan cuál es nuestro plan”, dijo, aunque sostuvo que la meta es un “futuro próspero” para el país.
Rubio también reiteró su postura de que la situación en Cuba representa un problema de seguridad regional para Estados Unidos. Señaló que Washington no desea tener “un Estado fallido a 90 millas de nuestras costas” y defendió la necesidad de que los cubanos no tengan que emigrar para prosperar.
“El problema es que el sistema está roto. No funciona, y no cambiará mientras los actuales dirigentes sigan en el poder”, afirmó, al responsabilizar al modelo político y económico cubano de la crisis actual.
El secretario de Estado describió a la dirigencia cubana como reacia a reformas estructurales. Según dijo, su permanencia en el poder impide cualquier transformación real en la economía o en las condiciones de vida de la población.
En otro tramo de la entrevista, Rubio abordó la oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria destinada a Cuba, recientemente reiterada por el Departamento de Estado. El canciller cubano había cuestionado la existencia de esa propuesta, pero el funcionario estadounidense aseguró que los fondos están disponibles.
Rubio explicó que la única condición para la entrega de la ayuda es que no sea administrada por el gobierno cubano, sino por organizaciones independientes como la Iglesia Católica.
Según dijo, ha conversado sobre este tema con representantes de la Iglesia durante su visita al Vaticano, quienes habrían mostrado disposición para participar en la distribución de los recursos dentro de la Isla.
El secretario de Estado responsabilizó directamente a las autoridades cubanas de impedir la entrega de la asistencia. “Ellos son el obstáculo. Están mintiendo”, afirmó, al insistir en que la ayuda ha sido ofrecida tanto de manera privada como pública.
Rubio recordó además que Estados Unidos ya ha entregado asistencia humanitaria anterior, incluyendo fondos tras el paso de un huracán. Según explicó, de esos recursos, una parte fue distribuida y otra permanece sin uso por falta de autorización del gobierno cubano.
El funcionario concluyó que los recursos están disponibles para la población cubana y que el impedimento no es financiero, sino político. Reiteró que la condición principal de Washington no es ideológica, sino de transparencia y control en la distribución de la ayuda.