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Juez de Florida mantiene viva demanda que podría beneficiar a miles de cubanos con I-220A

Aquellos que cuentan con una I-220A son personas que entraron al país y tienen un trámite pendiente. (Foto © Periódico Cubano)

Un juez federal de Tampa rechazó la solicitud de la Administración de Donald Trump para cerrar una demanda presentada por cubanos que recibieron el formulario I-220A tras ingresar a Estados Unidos, permitiendo que el proceso judicial continúe para determinar si algunos migrantes fueron clasificados correctamente por las autoridades y si podrían acceder a una vía diferente hacia la residencia bajo la Ley de Ajuste Cubano.

La decisión mantiene abierta una disputa legal que involucra a miles de cubanos que permanecen en incertidumbre migratoria. Sin embargo, el fallo no concede parole, residencia permanente ni suspende automáticamente posibles procesos de deportación. La resolución únicamente permite que los demandantes continúen presentando argumentos y pruebas ante el tribunal.

El caso se centra en la interpretación legal del documento I-220A, entregado a muchos cubanos liberados por las autoridades migratorias después de su entrada a Estados Unidos. Los demandantes sostienen que sus procesos debieron ser evaluados bajo otra autoridad migratoria relacionada con personas sujetas a inspección al llegar al país.

La diferencia es relevante porque la Ley de Ajuste Cubano exige, entre otros requisitos, que la persona haya sido inspeccionada y admitida en territorio estadounidense o haya recibido parole para poder solicitar la residencia.

El Gobierno mantiene una posición distinta. Las autoridades sostienen que muchos cubanos fueron liberados bajo una disposición migratoria diferente mediante el formulario I-220A, un documento que permite permanecer en libertad mientras continúa el proceso migratorio, pero que no equivale automáticamente al parole.

La diferencia entre ambas interpretaciones puede determinar si algunos inmigrantes tienen acceso al ajuste cubano o si continúan dentro de un proceso migratorio sin una vía definida hacia la residencia.

El juez determinó que la existencia de una I-220A no permite cerrar la discusión legal. Según la decisión, será necesario revisar las circunstancias particulares de cada caso antes de establecer si las autoridades actuaron correctamente.

Entre los elementos que podrían ser evaluados están la forma en que ocurrió la entrada a Estados Unidos, el momento de la detención, las decisiones tomadas por los agentes migratorios y la base legal utilizada para emitir el documento de liberación.

Los demandantes buscan demostrar que algunos cubanos recibieron una clasificación migratoria que no reflejaba las condiciones reales de sus casos y que pudieron haber sido procesados bajo una autoridad diferente.

La Administración Trump había pedido que la demanda fuera desestimada antes de avanzar hacia una revisión más profunda. Con la negativa del tribunal, el proceso seguirá adelante y el Gobierno deberá responder a los argumentos presentados por los demandantes.

Durante las próximas etapas podrían incorporarse documentos oficiales, registros migratorios, declaraciones y nuevas mociones. También deberá definirse si el caso puede resolverse para un grupo amplio de personas o si cada situación tendrá que analizarse de manera individual.

Aunque el fallo representa un avance procesal para los cubanos demandantes, no cambia de inmediato la situación migratoria de todos los portadores de una I-220A. USCIS no recibió una orden para aprobar residencias automáticamente y los procesos de deportación no quedaron suspendidos por esta decisión.

La próxima fase del proceso permitirá examinar con mayor detalle cómo fueron procesados los migrantes cubanos y si la emisión del formulario I-220A reflejó realmente la situación legal que tenían al momento de entrar a Estados Unidos.

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