Artemis II pone rumbo a la Luna: así será el histórico regreso tripulado al espacio profundo

La NASA tenía previsto lanzar el miércoles 1 de abril la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, con una ventana de despegue de dos horas a partir de las 6:24 p.m., hora del Este de Estados Unidos, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitieran. El vuelo marcaría el inicio de la primera misión tripulada del programa Artemis y el retorno de astronautas a las cercanías de la Luna por primera vez en más de 50 años.
La misión constituye un paso central en la estrategia de Estados Unidos para retomar la exploración lunar. También busca validar tecnologías y procedimientos que servirán de base para futuras expediciones con presencia humana más allá de la órbita terrestre.
La tripulación está compuesta por los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, además del canadiense Jeremy Hansen. Los cuatro viajarían a bordo de la nave Orion, impulsada por el cohete SLS, en una misión de alrededor de 10 días que no contempla un alunizaje.
El plan de vuelo prevé rodear la Luna y regresar a la Tierra. Durante ese trayecto, la NASA probará por primera vez con astronautas a bordo los sistemas de soporte vital y varias operaciones críticas de la cápsula Orion.
Artemis II es la segunda gran misión del programa Artemis. La primera ocurrió en noviembre de 2022, cuando una cápsula Orion no tripulada orbitó la Luna durante casi un mes, en una prueba clave para preparar esta nueva etapa.
Ahora, la agencia espacial busca confirmar en condiciones reales que los equipos y procedimientos funcionan de forma segura con humanos a bordo. Ese objetivo resulta esencial para las próximas misiones del programa, incluidas aquellas que sí prevén el descenso de astronautas sobre la superficie lunar.
Según la agenda oficial, las primeras horas después del despegue estarían dedicadas a verificar que Orion puede operar como un entorno seguro para la tripulación. Esa revisión incluye elementos básicos para la supervivencia y la permanencia en el espacio profundo.
La nave entraría primero en una órbita alta alrededor de la Tierra. En esa fase, los astronautas revisarían el suministro de agua, el manejo del dióxido de carbono, el espacio habitable y distintas maniobras manuales necesarias para el resto del viaje.
Si esa etapa se desarrollara según lo previsto, Orion ejecutaría la llamada inyección translunar, la maniobra que la pondría rumbo a la Luna. Durante varios días, la tripulación realizaría correcciones de trayectoria, pruebas de comunicaciones, experimentos y ejercicios físicos mientras la nave se aleja de la Tierra.
La NASA informó que la misión seguiría una trayectoria de retorno libre. Ese diseño aprovecha la gravedad lunar para facilitar el regreso sin necesidad de que la nave entre en órbita alrededor del satélite natural.
Uno de los momentos principales del vuelo sería el sobrevuelo de la cara oculta de la Luna. Según la agencia, Artemis II podría llevar a sus tripulantes más lejos de la Tierra que cualquier otra misión humana anterior, incluso por encima de la marca alcanzada por el Apolo 13.
El regreso incluiría nuevas pruebas antes de la reentrada atmosférica, una de las fases más delicadas de toda la misión. La cápsula tendría que resistir temperaturas extremas y luego caer en el océano Pacífico con ayuda de paracaídas, donde la esperaría el equipo de recuperación. Ese cierre permitiría evaluar el escudo térmico de Orion y confirmar si la nave cumple con los estándares requeridos para transportar astronautas en misiones más complejas.






